Desarrollo sostenible
Se entiende por desarrollo sostenible, aquel que "responde a las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para responder a las suyas propias".
En esta página encontrarás noticias e información sobre cuestiones de sostenibilidad, entorno y otras.
El medio ambiente es un bien común de toda la sociedad y debe ser conservado y apoyado por los ciudadanos y las diferentes administraciones a través de las líneas de acción políticas para que su disfrute sea posible en el futuro. El Tratado de Amsterdam de la Unión Europea de 1997 exige la integración de las consideraciones medioambientales en el conjunto de las políticas y actividades comunitarias. Dicho Tratado incorpora el desarrollo sostenible a los objetivos de la Unión Europea.
Posteriormente, en las Conclusiones del Consejo de Gotemburgo, de junio de 2001, los Estados Miembros de la Unión Europea resaltaron la necesidad de lograr la integración del medio ambiente y del desarrollo sostenible en las diferentes políticas, entre ellas, la Política Agraria Comunitaria, invitando a la Comisión Europea a profundizar en este aspecto y a incluir en cualquier propuesta futura de reforma, una evaluación cualitativa de las repercusiones en el medio ambiente y en el desarrollo sostenible.
Se entiende por desarrollo sostenible, aquel que "responde a las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para responder a las suyas propias".
Una de las herramientas imprescindibles para alcanzar el objetivo del desarrollo sostenible es la educación ambiental.
La modesta contribución de esta Entidad Local Menor de Abioncillo a esa formación ambiental podrá encontrarse en los contenidos de éstas páginas.
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El compostaje doméstico.
Hasta el 30 % de los residuos domésticos provienen de la cocina y el jardín. Para reciclar esta materia orgánica de una manera natural se utiliza una técnica llamada compostaje. Los restos orgánicos de la cocina y el jardín se descomponen mediante un proceso aeróbico en el que intervienen diversos microorganismos produciendo humus, un excelente abono para la tierra.
El compostaje puede hacerse en montones al aire libre o en recipientes adecuados. La ventaja de la compostera cerrada sobre el aire libre estriba en el ahorro de espacio y en que el proceso no se detiene durante el invierno, sino que es un proceso contínuo en el que la materia se va reduciendo y es aprovechable al cabo de pocos meses. La temperatura a que trabajan estos recipientes está entre los 50 y 70º C permitiendo un proceso rápido e higiénico.
De cada 100 kgs de materia orgánica se pueden sacar entre 20 y 40 kgs de compost. La materia orgánica está en un proceso de continua transformación a causa de la acción de diversos microorganismos, principalmente hongos y bacterias. Para obtener el mejor resultado, este proceso ha de estar controlado.
Los cuatro puntos básicos para un buen compostaje son:
1. Ventilación. Es básica para el buen compost. Si no está bien ventilada la materia prosperan microorganismos que dan lugar a putrefacción y a gases malolientes que no son compost.
2. Humedad. La materia orgánica necesita un grado de humedad apropiado. Si es excesivo se detiene el proceso al impedir el trabajo de los microorganismos aeróbicos. Si es insuficiente también se detiene el proceso. Una de las ventajas del contenedor cerrado es que la humedad que se condensa en la tapa vuelve a la materia orgánica y si la humedad es excesiva, se puede añadir corteza de árbol o serrín para conseguir la porosidad y ventilación necesarias.
3. Relación Carbono/Nitrógeno. La relación entre estos componentes debe ser la apropiada. Generalmente es de unas 25-30 partes de carbono por una de nitrógeno. LOs residuos de la cocina contienen gran cantidad de nitrógeno, por eso hay que regular su relación con el carbono, pues los organismos producen moniaco al no poder asimilar el exceso de nitrógeno. La corteza de árboles como el pino contiene gran cantidad de carbono por lo cual son apropiadas también para controlar no sólo la humedad sino la relación carbono/nitrógeno.
4. Temperatura. Es muy importante para un compostaje de calidad y debe estar alrededor
de 50º C, ya que a partir de esta temperatura se muere la mayor parte de los gérmenes patógenos, así como las larvas de gusanos, moscas y parásitos y semillas de malas hierbas. La ventaja del contenedor cerrado es evidente: la temperatura se mantiene prácticamente constante durante todo el año evitando que el proceso se detenga. En un contenedor cerrado la temperatura puede alcanzar hasta 70º C, pero más allá de ésta el proceso también se interrumpe.
Equipamiento necesario:
1. El contenedor debe estar bien cerrado y ofrecer protección contra animales como pájaros y roedores e insectos como las moscas. Asímismo debe tener una ventilación adecuada tanto arriba y abajo como en los laterales mediante los correspondientes canales de ventilación. La capacidad del recipiente debe ser de unos 50 litros por persona.
2. La corteza de árbol hemos visto que sirve para proporcionar ventilación a la masa de materia orgánica, y para controlar la humedad y la proporcion carbono/hidrógeno.También se puede utilizar paja, serrín, virutas así como las ramas pequeñas de los árboles que han sido podados, a condición de que estén bien secas.
Preparación y puesta en marcha de la compostera.
Lo mejor es introducir toda la materia orgánica lo más desmenuzada posible. Empezaremos poniendo en el fondo del recipiente una capa de unos 20-30 cm de corteza o material similar. A partir de aquí se pueden ir introduciendo los restos orgánicos de la cocina como frutas, verduras, huesos, cáscaras de huevo, etc. Nunca se ha de meter materia inorgánica ni maderas u otros materiales tratados o que contengan productos tóxicos.
La temperatura hemos visto que es fundamental para el proceso y es una consecuencia del proceso de descomposición de la materia orgánica por parte de los microorganismos, siendo en el fondo energía solar almacenada en la materia y liberada en este proceso. Normalmente, al llenarse la compostera, se va calentando hasta alcanzar la temperatura de 50-70 grados. Si deja de añadirse material orgánico la temperatura va descendiendo progresivamente como consecuencia de la disminución de alimento. La reducción de volumen del material en el proceso está entre el 50-80%.
Los olores son un buen indicador de la calidad del proceso. Un olor demasiado ácido indica que se están producciendo gases y ácidos y una descomposición no controlada. Un compost bien hecho debe oler como la tierra fresca dispuesta para plantar.
Problemas.
Los problemas se derivan de los olores y las moscas. Si la compostera está funcionando correctamente no tiene que producir olores desagradables con la tapa cerrada. También hay que evitar que entren las moscas. Normalmente a partir de los 40º C las larvas se mueren. Pero si en alguna zona de la compostera apareciesen larvas, se pueden eliminar con agua hirviendo. Un olor demasiado ácido indica exceso de nitrógeno o de humedad, por lo que se puede regular añadiendo corteza, así como el olor a amoniaco u orina. Por otra parte, la aparición de hormigas indica que la masa se está secando. Para solucionarlo habrá que remover bien el material y , eventualmente, añadir algo de agua.
Selección de la compostera.
El recipiente que se ha de utilizar no tiene que ser ni demasiado grande ni demasiado pequeño. Uno muy grande no será eficaz y uno muy pequeño habra que vaciarlo muy a menudo.
Para 4 personas sería suficiente uno de unos 180 litros a razón de 30-60 litros por persona. Esto se puede vaciar dos veces al año.
Las paredes han de tener un material aislante tipo porespan, lo suficientemente protegido para que no se rompa, deshaga o se mezcle con el compost. Es importante que estas placas coincidan y esten bien encajadas para evitar enfriamientos en invierno.